A dos preguntas sobre cómo afrontaría cada uno dos problemas de fondo y complejos, problemas que de todas maneras se le van a presentar a quien maneje este país, resumo y analizo las respuestas de los dos que realmente tienen opción, porque esas dos respuestas serían suficientes para tomar la decisión sobre por quién votar.
Jorge Eduardo Cock L. | Publicado el 26 de mayo de 2010 | El Colombiano
El pasado viernes 14 de este mes publicó este diario las respuestas de los seis candidatos a la Presidencia que participaron en el foro del día anterior en el auditorio del mismo, a dos preguntas sobre cómo afrontaría cada uno dos problemas de fondo y complejos, problemas que de todas maneras se le van a presentar a quien maneje este país. Resumo y analizo las respuestas de los dos que realmente tienen opción. Porque, para mí, esas dos respuestas serían suficientes para tomar mi decisión sobre por quién votar, si no fuera por la cantidad y el peso de muchas otras razones que me han llevado a la misma y clara decisión. Veámoslas.
La primera fue: Ningún partido tiene una mayoría absoluta sobre (yo diría en) el Congreso. ¿Cómo va a negociar con los partidos para hacer alianzas, o disolverá el Congreso y convocará una asamblea constituyente para garantizar la gobernabilidad?
En resumen, la respuesta de Mockus fue: "La Constitución no prevé la disolución del Congreso. Ese tipo de solución no aparece en mi panorama. Respeto al Congreso como instancia deliberante. No negociaría para que los proyectos de ley salgan adelante. En la democracia deliberativa se intercambian argumentos, se ejerce la crítica, los proyectos se van mejorando o algunos se rechazan. Eso se hizo con el Concejo de Bogotá." Clara muestra de su rectitud, su apego a los principios y a la ley, su transparencia y su firmeza.
Y la de Santos fue, resumida también: "Una democracia necesita política y negociación. Uno negocia una ley, un artículo. Yo estoy más que dispuesto a hacerlo porque la gobernabilidad se necesita para hacer funcionar la democracia". Fiel demostración también de sus posiciones cambiantes y su carácter acomodaticio. Seguiríamos pues con las negociaciones y los pagos de votos con cargos diplomáticos, con notarías, con contratos de toda índole.
La segunda pregunta: Los transportes más eficientes son el fluvial y el férreo (no siempre ni en todas las circunstancias, anoto yo) pero Colombia los dejó acabar. ¿Usted piensa que se pueden recuperar estos dos tipos de transporte?
Mockus respondió: "Es un tema de cálculo, de ingeniería, son los economistas, los ingenieros, los analistas del impacto los que deben comparar lo que cuesta y lo que beneficia?". Toda su respuesta se refirió a gráficas de costo beneficio, a proceder racionalmente comparando tasas de retorno y disponibilidad de recursos, prefiriendo el retorno social para el país. Para mí, es la respuesta racional de quien sabe que no se las sabe todas, que no es especialista en todo, que necesita y se apoyará en buenos técnicos de diferentes disciplinas.
Y Santos: "La infraestructura va a ser prioritaria. Tenemos contemplado también el transporte fluvial y férreo. Es una infraestructura multimodal ? y la navegabilidad del río Magdalena es una necesidad. No hemos podido tener la institucionalidad para estructurar bien los proyectos". Típica respuesta de quien conoce muy poco de un tema pero quiere aparentar que se lo sabe todo, y que de los antecesores nadie fue capaz. O hasta lo peor, que la continuidad incluiría a Andrés Uriel para que vuelva con su proyecto Yuma de navegabilidad y a botar otros cientos de miles de millones en el ferrocarril del Pacífico o en otros menos viables que se les antojen, aunque los estudios técnicos y económicos así lo hayan indicado. ¡Importantes y convincentes diferencias!
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